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Juan Pérez Berrocal

Nacimiento 25 de mayo de 1898, Málaga, España / Fallecimiento 31 de enero de 1988, Santiago, Chile

Juan Pérez Berrocal nació en la ciudad española de Málaga y se radicó en Chile junto a sus padres en 1907, arribando al puerto de Talcahuano en donde vivió durante algunos años antes de asentarse en Talca. Incursionó en el boxeo y la actividad física, formándose como actor de manera autodidacta, debutando profesionalmente en el teatro a los 17 años de edad en la compañía del actor nacional Nicanor de la Sotta. Pronto se une al elenco de los argentinos Arturo Mario y María Padín, con los que actúa durante un tiempo y hace su debut en el cine en la película Manuel Rodríguez (1920), dirigida por Mario y protagonizada por Padín, dedicándose de lleno al teatro luego de la película, siendo autor de más de una treintena de obras nacionales.

Junto a su esposa, la actriz chillaneja Clara del Castillo, coincide en una gira con el cineasta Alberto Santana, quien lo contrata para trabajar en las primeras películas argumentales de la compañía cinematográfica penquista Apolo Film, que Santana dirigía. Filman la superproducción dramática Mater dolorosa (1925), en la que Pérez Berrocal interpreta a Ramuncho, personaje lisiado apreciado por el público, y durante los descansos del rodaje filman el cortometraje cómico Juan Penco boxeador (1925), protagonizado por él mismo, en las calles del centro de Concepción. Estas primeras producciones tienen una buena recepción por parte del público y Pérez Berrocal toma la dirección artística de la compañía. Para una nueva tanda de exhibiciones en Concepción y el resto del país luego de su estreno, hace una nueva copia corregida de Mater dolorosa, agregando y eliminando escenas, para luego hacerse cargo de la segunda gran producción de la Apolo Film, el melodrama Canta y no llores, corazón (o el precio de una honra) (1925). Escribe el argumento y dirige esta película que también protagoniza, en su papel de Juan René, junto a Clara del Castillo y Tomás Medina, teniendo escenas de alto riesgo en las alturas del Viaducto del Malleco. El filme es también un anticipo de lo que será la transición al cine sonoro, puesto que durante algunas exhibiciones se detenía la proyección y aparecían Juan Pérez Berrocal y Clara del Castillo, aún interpretando a sus personajes, cantando en vivo la popular canción que da nombre a la película, luego de lo cual se continuaba con la proyección de la cinta. El filme es un éxito de público en el país y se exhibe en el extranjero, consagrando a Pérez Berrocal como director de cine.

Tras el fin de la Apolo Film en 1926, dirige Destino (1926) sin éxito y se traslada a Antofagasta para filmar Vergüenza (1928), la última de las producciones del intento por crear una ciudad del cine en Antofagasta alentados por la bonanza del salitre, conocido como el Hollywood de Sudamérica. Protagonizada por su esposa y él mismo, tuvo serios problemas de censura por tratar su argumento sobre las enfermedades venéreas. Luego, alternando con su labor teatral, dirige documentales y noticiarios, incursionando en el cine sonoro con Canción de amor (1930), que contaba con discos sincronizados con la imagen, resultando en un sonado fracaso artístico. A fines de la década dirige su última película, Hombres del sur (1939), volviendo al cine varios años después como intérprete en roles secundarios en filmes como Tierra quemada (1968) y La Araucana (1971). Además de su labor en cine y en teatro, obteniendo el Premio Anual de Labor Teatral de la Universidad de Chile en 1966, tuvo una importante actividad sindical en el directorio del Sindicato de Actores de Chile y en la Sociedad de Autores Teatrales, e hizo carrera en la radio, teniendo a su cargo el recordado programa Las aventuras de doña Pacífica y don León en la Radio Cultura de Talcahuano durante la década del 40. En 1982 publicó sus memorias Mi vida y el teatro, 1912-1981.

Nacimiento 25 de mayo de 1898, Málaga, España / Fallecimiento 31 de enero de 1988, Santiago, Chile

Juan Pérez Berrocal nació en la ciudad española de Málaga y se radicó en Chile junto a sus padres en 1907, arribando al puerto de Talcahuano en donde vivió durante algunos años antes de asentarse en Talca. Incursionó en el boxeo y la actividad física, formándose como actor de manera autodidacta, debutando profesionalmente en el teatro a los 17 años de edad en la compañía del actor nacional Nicanor de la Sotta. Pronto se une al elenco de los argentinos Arturo Mario y María Padín, con los que actúa durante un tiempo y hace su debut en el cine en la película Manuel Rodríguez (1920), dirigida por Mario y protagonizada por Padín, dedicándose de lleno al teatro luego de la película, siendo autor de más de una treintena de obras nacionales.

Junto a su esposa, la actriz chillaneja Clara del Castillo, coincide en una gira con el cineasta Alberto Santana, quien lo contrata para trabajar en las primeras películas argumentales de la compañía cinematográfica penquista Apolo Film, que Santana dirigía. Filman la superproducción dramática Mater dolorosa (1925), en la que Pérez Berrocal interpreta a Ramuncho, personaje lisiado apreciado por el público, y durante los descansos del rodaje filman el cortometraje cómico Juan Penco boxeador (1925), protagonizado por él mismo, en las calles del centro de Concepción. Estas primeras producciones tienen una buena recepción por parte del público y Pérez Berrocal toma la dirección artística de la compañía. Para una nueva tanda de exhibiciones en Concepción y el resto del país luego de su estreno, hace una nueva copia corregida de Mater dolorosa, agregando y eliminando escenas, para luego hacerse cargo de la segunda gran producción de la Apolo Film, el melodrama Canta y no llores, corazón (o el precio de una honra) (1925). Escribe el argumento y dirige esta película que también protagoniza, en su papel de Juan René, junto a Clara del Castillo y Tomás Medina, teniendo escenas de alto riesgo en las alturas del Viaducto del Malleco. El filme es también un anticipo de lo que será la transición al cine sonoro, puesto que durante algunas exhibiciones se detenía la proyección y aparecían Juan Pérez Berrocal y Clara del Castillo, aún interpretando a sus personajes, cantando en vivo la popular canción que da nombre a la película, luego de lo cual se continuaba con la proyección de la cinta. El filme es un éxito de público en el país y se exhibe en el extranjero, consagrando a Pérez Berrocal como director de cine.

Tras el fin de la Apolo Film en 1926, dirige Destino (1926) sin éxito y se traslada a Antofagasta para filmar Vergüenza (1928), la última de las producciones del intento por crear una ciudad del cine en Antofagasta alentados por la bonanza del salitre, conocido como el Hollywood de Sudamérica. Protagonizada por su esposa y él mismo, tuvo serios problemas de censura por tratar su argumento sobre las enfermedades venéreas. Luego, alternando con su labor teatral, dirige documentales y noticiarios, incursionando en el cine sonoro con Canción de amor (1930), que contaba con discos sincronizados con la imagen, resultando en un sonado fracaso artístico. A fines de la década dirige su última película, Hombres del sur (1939), volviendo al cine varios años después como intérprete en roles secundarios en filmes como Tierra quemada (1968) y La Araucana (1971). Además de su labor en cine y en teatro, obteniendo el Premio Anual de Labor Teatral de la Universidad de Chile en 1966, tuvo una importante actividad sindical en el directorio del Sindicato de Actores de Chile y en la Sociedad de Autores Teatrales, e hizo carrera en la radio, teniendo a su cargo el recordado programa Las aventuras de doña Pacífica y don León en la Radio Cultura de Talcahuano durante la década del 40. En 1982 publicó sus memorias Mi vida y el teatro, 1912-1981.

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