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Películas Austral

Hacia 1945, el cineasta Alberto Santana se encontraba de vuelta en la zona dos décadas después de su aventura con la Apolo Film penquista. Siempre con un proyecto entre manos, se asoció con el pintor Adolfo Berchenko, por entonces director de la Academia Libre de Bellas Artes de la Universidad de Concepción que él mismo había fundado en 1942, para volver a producir un largometraje en tierras penquistas. De esta manera dan vida a la compañía cinematográfica Películas Austral S.A., con la dirección técnica de Santana y la dirección artística de Berchenko, con el ambicioso objetivo de formar una industria cinematográfica regional haciendo un cine reivindicativo que rescatara temáticas locales, para lo que elaboran un plan que contempla, mediante la captación de socios, la producción de cuatro películas al año y la construcción de unos estudios cinematográficos a orillas de la laguna Llacolén, cuyos terrenos aún no urbanizados ya habían sido cedidos por la Municipalidad de Coronel.

La compañía emite acciones y las ofrecen a los comercios e industrias locales, encontrando buena respuesta por parte de todos los estamentos de la sociedad penquista, encabezando la Universidad de Concepción y la Lotería de Concepción la lista de accionistas, gracias a lo cual la productora consigue reunir $150.000 de la época, ‘la cuarta parte del más barato costo de producción actual en los estudios de Santiago’, anunciando la filmación de la primera película de la compañía y el primer largometraje sonoro producido en el sur del país, Bajo la cruz del sur (1947), más de quince años después de la llegada del cine sonoro a la zona. Pese al anuncio, lo cierto es que la película fue filmada sin sonido, y sus diálogos y efectos sonoros fueron agregados durante el montaje en los reconocidos Laboratorios Taulis de Santiago, existiendo testimonios que indican que también hubo grabación de sonido en dependencias de la Universidad de Concepción. Ante la falta de estudios apropiados, la película fue filmada casi en su totalidad en exteriores, rodando en locaciones como la desembocadura del río Bío Bío, la isla Santa María, la ribera del río Andalién, los cerros de Talcahuano y Antuco, y en más de una oportunidad se debió detener la filmación por el paso de nubes que oscurecían la escena. El elenco estuvo compuesto por elementos locales del radioteatro, la primera formación del Teatro de la Universidad de Concepción (TUC) y conjuntos teatrales de aficionados, como el Teatro del Pueblo, todos quienes tenían su primer acercamiento con el cine, entre los que destacan Héctor Valen, seudónimo de Héctor Valenzuela, Ernesto Loubies, Amparo Azócar, Alberto Oliveros, María Venturino y Vicente Santamaría, quizás el nombre más conocido gracias a su labor en el TUC. Se informó además que la película sería distribuida por la filial chilena de la firma estadounidense Guaranteed Pictures, siendo la primera producción de provincias en contar con una compañía distribuidora.

El estreno de Bajo la cruz del sur se realizó en Concepción y concito gran interés del público, que llenó los dos teatros en los que se estrenó en simultáneo, el Rex y el Central, presentándose en este último un acto de variedades a cargo de algunos de los intérpretes de la cinta, además de la participación de la bailarina internacional Vita Herm. Previo a la proyección del filme, se exhibieron como complemento otras dos producciones filmadas por Santana financiadas por el diario penquista El Sur, la segunda edición del Noticiario El Sur y el documental de carácter educativo Más allá del río Claro y del Bío-Bío, con imágenes de ciudades como Talca, Linares, Cauquenes, Los Ángeles y Angol. Según algunos testimonios, luego de su estreno Santana habría exhibido por su propia cuenta la película en distintas ciudades del sur del país, como Temuco y Valdivia, lo que habría significado el fin de la compañía.

Hacia 1945, el cineasta Alberto Santana se encontraba de vuelta en la zona dos décadas después de su aventura con la Apolo Film penquista. Siempre con un proyecto entre manos, se asoció con el pintor Adolfo Berchenko, por entonces director de la Academia Libre de Bellas Artes de la Universidad de Concepción que él mismo había fundado en 1942, para volver a producir un largometraje en tierras penquistas. De esta manera dan vida a la compañía cinematográfica Películas Austral S.A., con la dirección técnica de Santana y la dirección artística de Berchenko, con el ambicioso objetivo de formar una industria cinematográfica regional haciendo un cine reivindicativo que rescatara temáticas locales, para lo que elaboran un plan que contempla, mediante la captación de socios, la producción de cuatro películas al año y la construcción de unos estudios cinematográficos a orillas de la laguna Llacolén, cuyos terrenos aún no urbanizados ya habían sido cedidos por la Municipalidad de Coronel.

La compañía emite acciones y las ofrecen a los comercios e industrias locales, encontrando buena respuesta por parte de todos los estamentos de la sociedad penquista, encabezando la Universidad de Concepción y la Lotería de Concepción la lista de accionistas, gracias a lo cual la productora consigue reunir $150.000 de la época, ‘la cuarta parte del más barato costo de producción actual en los estudios de Santiago’, anunciando la filmación de la primera película de la compañía y el primer largometraje sonoro producido en el sur del país, Bajo la cruz del sur (1947), más de quince años después de la llegada del cine sonoro a la zona. Pese al anuncio, lo cierto es que la película fue filmada sin sonido, y sus diálogos y efectos sonoros fueron agregados durante el montaje en los reconocidos Laboratorios Taulis de Santiago, existiendo testimonios que indican que también hubo grabación de sonido en dependencias de la Universidad de Concepción. Ante la falta de estudios apropiados, la película fue filmada casi en su totalidad en exteriores, rodando en locaciones como la desembocadura del río Bío Bío, la isla Santa María, la ribera del río Andalién, los cerros de Talcahuano y Antuco, y en más de una oportunidad se debió detener la filmación por el paso de nubes que oscurecían la escena. El elenco estuvo compuesto por elementos locales del radioteatro, la primera formación del Teatro de la Universidad de Concepción (TUC) y conjuntos teatrales de aficionados, como el Teatro del Pueblo, todos quienes tenían su primer acercamiento con el cine, entre los que destacan Héctor Valen, seudónimo de Héctor Valenzuela, Ernesto Loubies, Amparo Azócar, Alberto Oliveros, María Venturino y Vicente Santamaría, quizás el nombre más conocido gracias a su labor en el TUC. Se informó además que la película sería distribuida por la filial chilena de la firma estadounidense Guaranteed Pictures, siendo la primera producción de provincias en contar con una compañía distribuidora.

El estreno de Bajo la cruz del sur se realizó en Concepción y concito gran interés del público, que llenó los dos teatros en los que se estrenó en simultáneo, el Rex y el Central, presentándose en este último un acto de variedades a cargo de algunos de los intérpretes de la cinta, además de la participación de la bailarina internacional Vita Herm. Previo a la proyección del filme, se exhibieron como complemento otras dos producciones filmadas por Santana financiadas por el diario penquista El Sur, la segunda edición del Noticiario El Sur y el documental de carácter educativo Más allá del río Claro y del Bío-Bío, con imágenes de ciudades como Talca, Linares, Cauquenes, Los Ángeles y Angol. Según algunos testimonios, luego de su estreno Santana habría exhibido por su propia cuenta la película en distintas ciudades del sur del país, como Temuco y Valdivia, lo que habría significado el fin de la compañía.

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